“El crimen de Níjar, el origen de Bodas de sangre”

Crimen de Níjar

“La sala de la sección primera de esta Audiencia provincial, ha fallado en la causa por homicidio del juzgado de instrucción de Sorbas, porque resultando que José Pérez Pino, de 43 años, labrador de oficio, sin antecedentes penales y de buena conducta, entre diez y media y once de la noche del 23 de julio del año último, cuando se dirigía al cortijo llamado El Fraile, en término de Níjar, acompañado de su mujer, Carmen Cañadas Morales, José Pérez Pino para asistir a la concertada boda que horas después debía efectuarse de su hermano Casimiro con una hermana de la referida mujer, llamada Francisca Cañadas Morales, joven soltera de 26 años.

Llegados que hubieron a un sitio conocido por la Capellanía y por haber oído clara y distantemente en la soledad de aquel paraje y el silencio de la noche, la voz de Francisca, los expresados cónyuges se apearon de sus caballerías que montaban y se guardaron en sitio conveniente, amparados por las matas y palmitos que bordeaban el camino, observando desde allí, hasta que bien pronto se convencieron de que la referida Francisca marchaba en plan de fuga con su primo hermano Francisco Montes Cañadas, como así era en efecto.

Cuando los fugitivos estaban bien cerca del antedicho puesto de observación, les salió al encuentro José Pérez Pino, espantándose la caballería que juntos montaban éstos, cayendo violentamente al suelo, momento que José disparó tres veces consecutivas un revólver sobre Francisco, causándole otras tantas heridas, una de las cuales penetró a éste en la región craneana, lo que le originó la muerte de modo instantáneo, sin que se haya justificado si dicha arma corta la llevaba consigo José o el interfecto antes del suceso.

Mientras ocurría lo expuesto, la mujer de José Pérez Pino maltrataba de obra a su hermana, causándole diferentes erosiones.

Considerando la antes citada Sala que los hechos probados integran la comisión de un delito de homicidio del que es responsable José Pérez Pino, y debiendo apreciar en ésta la atenuante de arrebato y obcecación, falla la Sala que debe condenar y condena a José Pérez Pino a la pena de 8 años de prisión, un mes y un día de arresto mayor, cien pesetas de multa, accesorias y costas correspondientes, a más de 10.000 pesetas de indemnización a los herederos del interfecto.”

Carlos de Arce, Seuba Ediciones

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